un tal marra

mentras haxa escrav@s voluntári@s, haberá amos, e portanto, non haberá persoas libres

epistolário de eugénia nogueira riomol_097

Hai xa máis dun século, unha antepasada da miña mai, Teolinda Riomol, emigrou alén dos mares desde Vilanova, coma moitos galegos.  Pola sua banda, fixo o mesmo desde Paderne un tio do meu avó paterno chamado Xosé Nogueira.  O destino quixo que se coñeceran na hoxe República da Calária, unha antiga colónia española que acadou a sua independéncia o dia 4 de setembro de 1956.  E aló casaron, na fermosa illa de La Lomera.  Tiveron 13 fillos, todos homes menos unha muller, a número 7, a do médio.  Puxéronlle de nome Eugénia.  Por unha casualidade, eu souben da existéncia de Eugénia Nogueira Riomol pola internet, co lume do San Xoán do ano 1984.  Desde aquela, mantemos unha fluida correspondéncia pola via tradicional: con selos e mataselos de fermosas ilustraciós de aves e bolboretas, de libeliñas e orquídeas de exuberantes cores.  Estas son as suas estrañas e cercanas misivas, sen orde cronolóxica e no idioma orixinal, con algunha resposta miña.

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     Mi apreciado primo:

 
   quisiera abolir la ley gravitatoria, porque me pesan las bombonas de butano.

soy una extraterrestre, pero en los árboles aprendí a escribir en la sima del tiempo, sin contraseñas.

a pesar de llamarme ATX34 y de que todo está complicado por la nieve, y de ser obligatorio el uso de cadenas, aún toca el claxon el panadero al llegar a la esquina de mi calle y suenan las campanas cuando hay fuego.

a veces se me clavan los pasos y, a nivel de la cintura, se me rompe el horizonte.    es un dolor de este planeta, lo cual le resta importancia pero no intensidad.

me pregunto por qué es obligatorio ese uso de condenas, si la nieve se queda flotando prisionera en el ambiente y el espejo me devuelve la mirada y me interroga.

quisiera abolir el tiempo en que no estás, porque se me pasan los minutos lentamente.

habito a veces un mundo aparte, pero cuando escucho la voz del agua penetro en la tierra y sus raíces me abrazan.

a pesar de que me aíslo en mi silencio y de que los informativos escupen frases vacías previsibles y repetidas, aún hace las cuentas con un lápiz el tendero de la esquina de mi calle y sonrien las hermosas lechugas, y la gente corre para coger el autobús.

me pregunto por qué las horas, por qué el dolor el hambre.    por qué el espejo me devuelve la mirada y me interroga si es hermosa la nieve.

quisiera abolir las sombras porque se posan detrás de mis paredes.

las escucho esconderse para que no las vea, pero busco la luz de los seres sabios que no saben que saben que hace mil años que saben y enseñan.

mientras paseo, sigue nevando como siempre.

 

     Te envía un beso,

     tu prima Eugenia.

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2010/12/02 - Posted by | epistolário

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